¿Y si te cuento un secretillo muy evidente?…
Nunca he formado parte del grupo de las chicas guapas. Te apostaría
mil lunas a que nunca he sido envidiada por mi físico. Si, poco importante
supongo… pero nadie puede negar que les interesa lo que la sociedad llama
belleza, y a todos alguna vez les ha importado ser una pieza de ella.
![]() |
| -Deseadas. ¿Me entendés ahora? |
La vida es injusta… sé que no soy horrible… horrible no es
nadie. Pero, siempre esta ese sinsabor que te dan ganas de ser una rubia de
ojos claros chiquitita y delgada, esbelta, tierna. Deseada. O una morena alta y
flaca, de cabello chino y ojos almendra, labios manzana. Deseada. Una asiática sexy
y muy blanca, con sus grandes ojos rasgados, y su boquilla rosa clara. Deseada.
Sus cuerpos perfectos… su rostro
perfecto… impactantes desde cualquier punto de vista, hermosas las veás por
donde las veás.
Esas que hacen lo que sea y son adorables. Deseadas. Que su
risa, sus miradas, matan. Que todos desfallecen por un beso de sus bocas
suaves, más peligrosas que un arma. Y su cabello, que juega con el viento como
juegan las llamas, de ese fuego que llevan dentro, que las hace brillar entre
sombras ordinarias. Como yo. Una sombra ordinaria. Ellas, el estereotipo de
mujer que cualquiera sueña. Podría ser blanca, morena, trigueña, pálida, rosa,
amarilla, rubia, pelirroja, pelinegra, multicolor, alta, pequeña, mediana,
cabellos lacios, ondulados, risos, brillante, sin pecas, con manchas… siempre
todas serán delgadas, o mejor aún, flacas. Deseadas. Una vez mas, deseadas. -
No mintás… nadie se imagina a su chica ideal. gorda. Nadie se
imagina un anuncio de ropa interior modelado por una gorda. Nadie se imagina a la
protagonista de una película, gorda. Ni siquiera para ver sucia pornografía, ¿una
chica gorda? No gracias, mejor recreo a otra mejor en mi mente. Nadie mienta, ¿sí?
Todos sabemos bien que el mundo se mueve así, y no va cambiar.
Pero sé que todo esto llegará a pasar… en algún momento, al menos
para mí. ¿A quién queremos engañar fingiendo que esto no nos importa? Claro que
nos importa. Mínimo un segundo en nuestras mentes.
Resignarse a ser una sombra ordinaria es como matarse poco a poco cada día, sin intentar cambiarlo. Si me voy a morir, voy a morirme intentando ser otra cosa. Ser uno mismo eh… y ¿Quién soy?
Resignarse a ser una sombra ordinaria es como matarse poco a poco cada día, sin intentar cambiarlo. Si me voy a morir, voy a morirme intentando ser otra cosa. Ser uno mismo eh… y ¿Quién soy?
-Yo antes intentaba ser perfecta para ser feliz.
Ahora solo intento ser alguien-
Ahora solo intento ser alguien-

No hay comentarios:
Publicar un comentario