Sólo yo sé la manera en la que duele. Solo yo sé cuándo
miento, y porqué. Solo yo sé cuánto le quiero. Soy la única que sabe y siente
esas cosas dulces que me das sutilmente.
Sólo yo sé lo que se siente mirarme al espejo. Saber que esa
soy, no hay forma de ser alguien más. Nadie más entenderá la razón del filo
abriendo mi piel. Nadie, porque nadie se toma el tiempo de saberlo. Nadie, porque
no están en mí, dentro de la máquina. Porque no van más allá de lo que puede
parecer.
Porque no rompen las barreras que la soledad nos impone.
Porque nadie profundiza en mi cabeza-y es que, quién va a interesarse en
alguien como yo-. Nadie sabe lo siento, lo intenso que es para mí la
ausencia. Lo difícil que es tomar una
decisión. Lo duro que es pensar demasiado, muy lejos de la fantasía existe un
sitio en el cual es difícil sobrevivir: la realidad.
Nadie sabe la vergüenza que tengo de mis actitudes. Yo tampoco sé lo que sentís vos. Nadie sabe lo que siente nadie. Porque simplemente yo soy yo, vos sos vos. Separados por cuerpo y alma. Nadie me entiende, como me entiendo yo misma. Y jamás se podrá cambiar eso. Por más que nos parezcamos. Estamos solos. Para el resto de lo que sea que se trate respirar.

